Lawrence Zúñiga, un «artista» siempre

Su nombre es referencia en Santiago de Cuba, su obra, ampliamente reconocida en la Isla y en buena parte del mundo. Lawrence Zúñiga es dueño de un marcado estilo dentro del llamado arte naif.

Sobre su vida, obra y aspiraciones a sus ochenta años, fue posible conocer durante el espacio de El patio de los sueños correspondiente a este mes de octubre.

Desde su natal Baracoa, hasta sus viajes en un barco mercante a través del mundo, sus encuentro con Fayad Jamís y Samuel Feijoo, y su más recientes incursiones en el mercado del arte dominicano, conversó Zúñiga con José Orpí, anfitrión del espacio.

Confesó no deberle nada como artista a su tierra natal, a la que sí lo unen lazos de tipo familiar. Sin embargo, sí reconoce la importancia de Santiago de Cuba en su obra. No obstante, se lamenta de la salud del arte y las instituciones culturales de esta ciudad del Caribe.

Giselle Lage en El patio de los sueños. Foto: Noel Pérez

Con el mérito de haber sido el artista plástico que más ha participado en los Salones de Arte Religioso convocado por el Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret; Lawrence Zúñiga afirma que para su obra se nutre de todo cuanto está a su alrededor, pero que antes que todo, se nutre precisamente de «ser un artista».

«Tú puedes nutrirte de muchas cosas, pero si no eres artista, esa nutrición no sirve para nada», concluye.

Mientras tanto, Lawrence Zúñiga sigue creando en esta ciudad, contra molinos de vientos, y cruzada ya la octava década de vida, todavía sueña con conocer otras tierras, porque asegura que siempre soñó con viajar por el mundo.

La más reciente edición de El patio de los sueños contó también con la gracia de la narración oral de Georgina Soler, y la hermosa voz de Giselle Lage. Asimismo, las acostumbras sesiones de búsqueda bíblica y los detalles curiosos y simpáticos con los que José Orpí siempre sorprende a los invitados y al público asistente.

Georgina Soler durante El patio de los sueños. Foto: Noel Pérez García

Georgina Soler durante El patio de los sueños. Foto: Noel Pérez García