Florece una viña en tiempos de Covid*

Por: Reynaldo García Blanco

Quiero Iniciar con una confesión y una certeza. Confieso que he recibido esta Viña  y el acto de presentarla, como un regalo de los reyes magos. Y ante el deprimido panorama editorial cubano, de libros y revistas impresas, tengo la certeza de que es un acto de amor heroico, tener hoy en nuestras manos un ejemplar  de esta Viña que en cada número que pasa parece estar más joven.

No le quito el mérito a las publicaciones que por razones harto conocidas han emigrado al espacio digital, pero no dejo de emocionarme con esa magia de sentarme a leer unas páginas aun olorosas del fervor de una imprenta. Palpar la textura, sentir el temblor frente a un poema o escudriñar un pensamiento frente a una reflexión.

Este número 68 de Viña Joven nos regala todo un arsenal de figuras que respeto desde hace tiempo como son el  filósofo, teólogo  y pastor de la iglesia Prebisteriana Reformada, el estimadísimo santiaguero ausente: Adolfo Ham Reyes; Juan Ramón Ferrera Vaillant, que desde que era un bisoño estudiante de Letras en la Universidad de Oriente, ya se empeñaba  en redescubrirnos el cine cubano; me place encontrar , entre otras voces a un pensador como José Antonio Soto Rodríguez, a una promotora al mejor estilo de Nereyda Barceló Fundora que a la par de Lino Ernesto Verdecia me recuerdan que la amistad y la literatura hacen una balanza para el disfrute. Delis Gamboa, Erián Peña Pupo, Yunier Riquenes García, Jorge Enrique Collazo, Reynaldo Guerra Sotomayor y Marieta Machado Batista, voces que una vez alguien llamó emergentes pero que ya se han consolidado y  se afirman en el panorama  letrado del país.

Artes plásticas. Cine. Cultura cubana. Sociedad. Tertulia Literaria. Apenas son nichos en los que en esta entrega asistimos a toda una memoria que se abren como una ventana para un texto de altos quilates como lo es Ante el Cristo de La Habana, de Adolfo Ham Reyes.

El XX salón de Arte religioso queda aquí plasmado y de suerte para los que no pudieron asistir y disfrutar o quedarse con catálogos e impresiones. Visionamos aquí  un recorrido por sus Premios colaterales.

Así mismo, otro aparte a dignificar lo es los Premios colaterales del XVII Concurso Literario Viña Joven que ha venido a poner al Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret, en uno de los principales promotores de la literatura en el país.

No quiero detenerme ni hacer un juicio a pie juntillas con el índice. Mirar la Pascua desde otra arista. Mirar lo divino desde el acto pictórico. Mirar una cara oculta del cine cubano.

Esta Viña nos lleva de la mano a dialogar desde el pensar de Félix Varela. Pensar en el hombre de la esperanza. Mirarnos desde conductas edificantes.

Esta Viña nos regala el temblor de la ficción, de la crónica, del buen decir llevado a la letra impresa. Estar en el vórtice de un ciclón, conocer un lugar llamado humanidad, viajar por la carretera central y descubrir la gente común  y anónima que también hacen la vida y al país.

Una Viña que cierra con poemas de la fineza y la ternura.

Una Viña que comenzó a crecer con el P. Carlomán Molina Echeverri, y que hoy navega a toda vela gracias a otros jardineros, otros duendes, que como reyes magos, andan por el país, por el mundo, regalando una Viña que florece en tiempos de Covid.

 

*Palabras de presentación del nro 68 de Viña Joven, leídas el 7 de enero de 2021 en el Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret