Las Viñas
PRESENTACIÓN DE LOS NÚMEROS 85 Y 86 DE LA REVISTA VIÑA JOVEN
Nada puede contra la voluntad y el deseo de hacer el bien. A pesar de los pesares, Viña Joven no se ha hecho eco de la crisis poligráfica y ha continuado (y mantenido) su salida acostumbrada. No es un milagro, se trata del trabajo de un equipo de personas sensibles al que no le asustan los escollos ni los vaticinios negativos. La hacen por amor y con amor. Se entregan a sus lectores.
Hoy parecerá hasta normal que Viña Joven sea un hecho tangible, pero mañana, cuando se analice la historia, sorprenderá a los especialistas e investigadores saber que era la única revista impresa que aparecía en estos años de tristeza, egoísmo y desaliento.
Viña Joven acompañante, oasis en nuestras vidas, es la voz que no será pasto del silencio ni vocera del desastre.
Sobrias las cubiertas, con un diseño interior limpio y correcto que respeta la pausa, el descanso del blanco, ya la revista nos tiene acostumbrados a su estética hermosa. Solo merece elogio y simpatía.
A falta de un número, hoy tenemos dos para ser presentados. Como lo he hecho otras veces, quisiera no repetir lo ya dicho de la revista, a ver qué sale.
El número 85, correspondiente al cuatrimestre que cerró el año 2025 pasado abre con “Ventana al lector”, se trata de la biografía abreviada del Papa León XIV, nuestro nuevo pontífice, elegido tras la muerte del inolvidable Papa Francisco.
A continuación, en la sección “Claretianismo”, aparece una especie de crónica que glosa, examina y detalla el trabajo del Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret en sus 25 años de creado. Acciones, conciertos, presentaciones de libros, peñas, así como el documento que instituye la Distinción “Mirtha Clavería Palacios”, que será entregada a personalidades e instituciones que se destaquen por sus aportes al diálogo Fe y Cultura. Un logro del Centro Claret que demuestra madurez y arraigo. Un homenaje en vida a la profesora Mirtha, personificación de la pura entrega de amor y fe a la cultura cubana. Es un honor tenerla entre nosotros.
Por su parte, en “Artes Plásticas”, el crítico de arte y ensayista Javier Cascaret Sobrino ofrece un enjundioso, exhaustivo y “especulativo” artículo relacionado con la curaduría de artes plásticas; y tiene toda la razón, curar una expo no es lo que muchos (incluidos curadores) piensan. Arbitrar lo a veces arbitrario y festinado es un arte, incluso, romper los moldes establecidos podría serlo también. Para su exposición escrita, Javier se apoya en la obra de Jorge Luis Hernández Pouyu, el recordado artista plástico, y considero que no pudo elegir mejor obra y pintor.
Es un trabajo acaso rebatible por algún teórico “discordante” que de repente irrumpa (aunque lo dudo), pero el ensayista democrático que es Javier tendrá armamentos necesarios para demostrar el valor de su punto de vista. Lo felicito.
El doctor Rafael Escalona entrega en la sección “Sociedad” un artículo acerca de la eutanasia. Desde su perspectiva de científico de la salud analiza los ya reconocidos conceptos de la eutanasia desde la ética y desde la fe. Estamos en presencia de criterios sumamente polémicos de un tiempo a esta parte; aunque el doctor Escalona desglosa ideas y convicciones, hace del juramento hipocrático, antiquísimo documento que rige la ética médica, la línea fundamental de su análisis.
Karelia Valerino y Omar Centelles, investigadores históricos, en la sección “Cultura cubana” nos proponen el conocimiento, desde el arte y la historia, de la Academia Municipal de Bellas Artes de Santiago de Cuba entre 1899 y 1904, institución que se rehabilita en la ciudad, pues su génesis data de 1859 y su ampliación de 1876. Queda demostrado que el arte, en muchas de sus manifestaciones, se enseñaba de modo organizado por maestros y académicos prestigiosos; la inclusión posterior de cursos nocturnos para obreros, así como la modalidad de labores manuales (acaso pura artesanía), completan una trayectoria relevante en tanto institución cultural, porque Santiago de Cuba es, hasta hoy, ciudad de pintores y artesanos también.
La investigadora Irene Basulto nos proporciona un trabajo relacionado culturalmente con el antes mencionado, pero acerca de la academia teatral insertada entre otras asociaciones e instituciones educativo-culturales. El Grop Catalunya, el Ateneo, las Sociedades Beethoven y Pro-Arte, así como la de Amigos del Teatro, todas vivas y actuantes en algunos periodos, e incluso vinculadas estrechamente otro tanto. El trabajo resulta ser un acercamiento a las citadas Asociaciones que mucho aportaron a la cultura santiaguera entre 1904 y 1940. Quizá la autora pudiera, a partir de esta base, realizar trabajos que desarrollen todas y cada una de esas instituciones. Es una sugerencia para Irene, pues vale la pena ahondar en nuestro pasado.
“Tertulia literaria” se inicia con “La misión”, narración de Sergio Santiago García (basada en hechos reales) en la que la fe cristiana es protagonista de la vida de un soldado. La considero lograda en su género y en su objetivo, y es de admirar la poesía que emana de la prosa.
Cierra el número 85 la poesía de Reynaldo García Blanco, con su acostumbrado tino al crear textos que conmueven y enaltecen la poesía. Rey es un poeta constante que no deja de entregarnos obras de calidad, pero también de mucha actualidad.
II
La revista es digna de elogio no solo por su periodicidad suficientemente sostenida desde hace tanto tiempo, sino porque ha hecho del rigor de los trabajos publicados una misión de respeto a sus lectores, mas también a la historia, pues como ya expresé, el día que los investigadores la revisen, también se van a sorprender de la riqueza de sus propuestas. De la atención que a ciertos temas prestó su consejo editor. De la importancia y de la belleza de sus colaboraciones. No me cabe duda. Hay que agradecer y reverenciar a quienes la hacen posible.
El número 86 de Viña Joven, correspondiente al cuatrimestre enero-abril de este 2026, en “Ventana al lector”, es inaugurado por un enjundioso, cronológico y exhaustivo artículo de la Historiadora de la Ciudad, la entrañable Olga Portuondo, y versa acerca de hechos fundamentales relacionados con la Iglesia en Santiago de Cuba, obispados y arzobispados; muy satisfactorio que la revista pueda contar con la colaboración de la Dra. Olguita, maestra e historiadora que nos honra y que nos merecemos.
La sección “Artes plásticas” abre con la noticia de la Segunda Escuela Taller de Arte Religioso, realizada en Holguín, así como con el Catálogo del Primer Salón de Arte Religioso para jóvenes artistas. El talento se muestra en su tierno esplendor a la espera de nuevas incorporaciones y más novedosas propuestas. Por lo pronto, felicitar a quienes lo han hecho posible y alentarlos a que continúen la Escuela y el Salón.
“Sociedad” ha tenido a bien incluir el ensayo de la Dra. María Cristina Hierrezuelo que desglosa el aporte francés a la educación santiaguera en el lapso 1803-1868. La profesora María Cristina, que lleva ya tiempo “laboreando” en este tema, describe y apunta, pero también evalúa la impronta francesa (léase también franco-haitiana) en el devenir educativo de la ciudad en los años anteriores al 10 de Octubre de 1868. Calidades y cantidades de lo relacionado con lo educacional en la ciudad, demostrará a los lectores muchas aristas desconocidas de esos inmigrantes.
“Tertulia literaria” abre precisamente con el Acta de Premiación del Concurso Viña Joven en el que obtuvo el máximo galardón el ensayo de la Dra. Hierrezuelo. Me enorgullece haber formado parte del tribunal que la premió.
Cierran el número los versos de dos jóvenes poetas, Amanda Castillo y Lazaro Rivaflecha. La poesía de Amanda es de un lirismo no frecuente en las más jóvenes promociones, hay cierta suavidad, aun en los textos de mayor contundencia verbal; ella va por antiguos caminos en la búsqueda de la fibra exacta. Y hace muy bien, porque hay tanta poesía trascendental que ya va resultando hueca y repetitiva.
Lazaro, por su parte, sin renunciar a las maneras que la modernidad impone, se aferra al más clásico versolibrismo para deconstruir ciudades y reconocer señales humanas. Poesía válida en estos tiempos de barbarie verbal y social, es de agradecerle su dedicación y su optimismo.
Ya cierro. Viña Joven es una revista que, a mi juicio, ha asumido la obra de San Antonio María Claret y de la Iglesia católica, pero también es defensora en primera línea de nuestra identidad, de lo que llamamos cubanía. Leer en estos tiempos de tanta oscuridad es bálsamo que nos “salva” a muchos. Otros se conforman con sufrir la sinrazón de la existencia actual, y no los enjuicio, porque es cierto este sinvivir que padecemos, pero leer, hasta tanto se demuestre lo contrario, es vivir, la lectura es vida. Leamos estas Viña Joven y tratemos de olvidarnos un rato de lo que cae, se rompe y desgasta a nuestro alrededor.
Leer no salva, pero alivia. Deseo una exitosa (por necesaria), y larga vida a la revista Viña Joven.
La lectura es vida, reitero, leer es vivir.
Muchas gracias.
León Estrada,
en Santiago de Cuba,
esta ciudad, agosto de 2026.











