P. Miguel Fernández Fariñas: “quienes mejor hablan de Dios son los poetas y los músicos”

¡Buenas noches a todos! Antes de empezar a gozar de la música que se va a escuchar en esta iglesia, les quería decir algo importante: no hay mejor lugar donde puedan estar en este momento que aquí, en este Templo. El orfeón de esta ciudad y el coro ETECSA de La Habana se han preparado con esmero para que este momento les resulte dichoso y les traiga paz y descanso a sus almas… ¡Bastantes penas arrastran muchos de ustedes como para no anhelar lo que estos coros quieren proporcionarnos con la ejecución coral de la música! Ellos nos traen a Cristo, nos adelantan, por así decir, la Navidad. Lo que el Hijo de Dios viene a traernos (gozo, ternura, felicidad, sosiego, paz…) eso mismo, en la medida de sus posibilidades humanas, es lo que estos coros vienen a regalarnos con sus voces que van a resonar entre estas paredes.

Y, como los ángeles, también ellos nos traen sabrosos mensajes de Dios. Dedicarnos su tiempo y sus voces conjuntadas para que vibre y se estremezca de gozo nuestra alma es una manera de mostrarnos al Invisible, al Inefable. Sin ser quizás totalmente conscientes de ello, quienes componen estos coros nos dicen esta noche una cosa cierta: no sólo la Iglesia muestra a Dios, no sólo ella manifiesta la verdad y promueve la unidad, no sólo ella orienta la conducta que debe seguir el hombre… Todo eso nos lo muestran también estos coros al darnos lo mejor de sí mismos, al manifestarnos la grandeza del compartir, al desplegar ante nuestra admiración cómo es posible la unidad armoniosa aunque las voces individuales sean tan diferentes las unas de las otras… ¡Cuánto enseña y aporta un coro! Por eso, extrapolando este pensamiento, creyentes y no creyentes hemos de aceptar sin reservas el debate y el diálogo, aportando cada cual la originalidad de nuestro punto de vista.

Recuerdo unas palabras de un hombre de Dios, llamado San Efrén, que decía: “El Señor de todo es la tienda que atesora todas las cosas. A cada uno, según su capacidad, le concede vislumbrar de algún modo su belleza oculta, el esplendor de su majestad…”.Los miembros de estos coros, y especialmente sus directores, vislumbran esa belleza y esa majestad a través de la música coral; y nosotros las vislumbramos escuchándola con el corazón, que es la única manera de escuchar bien.

El Orfeón Santiago durante su presentación en el templo de la Parroquia Santísima Trinidad. Foto: Mirtha Clavería

Gracias de nuevo a todos ellos por acompañarnos esta noche a todos nosotros que, como peregrinos, vamos también en búsqueda del bien, la verdad y la belleza. ¡Pero no nos equivoquemos! Ellos no han venido a entretenernos un rato. Ellos están aquí porque entienden que la música, como el canto o la poesía, son centrales en la cultura. Y no sólo en la cultura, sino en el corazón mismo de Dios y de la Iglesia. No en vano, quienes mejor hablan de Dios son los poetas y los músicos. Esto es tan evidente que sobran los ejemplos. Necesitamos poetas y artistas, cantantes y músicos que mantengan viva la intuición de nuestro destino último y nos acerquen a lo trascendente. Y porque aquí los tenemos, pasemos ahora a escucharlos, no sin antes volver a decirles que no hay mejor lugar donde puedan ustedes estar en estos momentos que aquí, en este Templo.

Gracias por el regalo de su presencia. Sigan glorificando a Dios con sus hermosas voces y sigan trayendo paz a los hombres de buena voluntad. ¡Dios les bendiga!

 

Palabras de bienvenida del P. Miguel Fernández Fariñas, CMF, Párroco y Director del Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret, a los coros Orfeón Santiago y Coro de ETECSA, durante su presentación en el templo de la Parroquia Santísima Trinidad, el pasado 7 de diciembre de 2017, como parte del 32 Festival Internacional de Coros “Electro Silva In Memoriam”.

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