La vida de Viña Joven

La vida de Viña Joven está ligada a acontecimientos trascendentes de la vida y la obra de San Antonio María Claret. Hace 170 años, el 16 de julio de 1899, nació una congregación fundada por él: la de los misioneros Hijos del Corazón de María, que todos conocemos como misioneros claretianos. Y hace 20 años, en el aniversario 150 de aquel acontecimiento, vio la luz el primer número de Viña Joven. Los claretianos fundadores de este proyecto fueron Faliero Bonci y Carlomán Molina.

Faliero era italo-brasileño, tenía una larga y fecunda trayectoria como misionero. Vivió 10 años en la selva amazónica, fue profesor de teología, un gran formador, un hombre de vasta cultura, y… pintor. Llegó a Cuba en 1995.

Carlomán es colombiano. Recién ordenado sacerdote, estuvo 6 meses en Guáimaro y luego fue enviado a Santiago. Es amante de las artes plásticas, la literatura, el teatro y la música; y en general, de la cultura. Llegó a esta ciudad en 1997.

Para los misioneros claretianos Santiago es un lugar entrañable: aquí ejerció su ministerio pastoral como Arzobispo San Antonio María Claret. Él llegó aquí el 16 de febrero de 1851. ¿Qué encontró a su llegada? Una ciudad deprimida, carente de formación, que andaba como oveja sin pastor, y puso manos a la obra.

Igual situación encontraron Faliero y Carlomán: una ciudad deprimida, que estaba viviendo la aguda crisis económica y existencial del período especial, y decidieron poner manos a la obra.

Ellos pensaron que podrían contribuir a la reanimación de la ciudad desde la cultura, abriendo puertas al diálogo fraterno, respetuoso e inclusivo.

Su primer paso fue fundar una revista donde tuvieran cabida todos los creadores y especialistas interesados en publicar. Y así comenzó el camino.

Que las intenciones de ambos eran estas, lo pone de manifiesto la publicación de dos poemas en el No. 1: Mina de Amor en El Cobre, de don Pedro Casaldáliga, e Iré a Santiago.

Mirtha intervino en el panel por los veinte años de Viña Joven

Ahora quiero mostrarles cómo Carlomán y Faliero fueron introduciendo paulatinamente lo que serían los diferentes perfiles de la revista, en un tejido perfectamente claretiano.

Para el No. 2, Carlomán elaboró un artículo sobre la exposición de Luis Rivero El Octavo Día de la Creación: ARTES PLÁSTICAS, y me pidió un trabajo sobre Dulce María Loynaz. El editorial de Carlomán Volver la mirada hacia el pobre  y el artículo de Faliero Pobreza sin opción, además de otros dos trabajos, inauguraron lo que sería más tarde la sección SOCIEDAD.

Como yo todavía trabajaba en la Universidad, Carlomán me pidió que solicitara la ayuda de algunos colegas. En los Nos. 3 y 4 aparece publicado en dos partes el primer capítulo de la tesis doctoral de Amparo Barrero: Suite para Santiago de Cuba en su 485 Aniversario, y aquí se inaugura la sección CULTURA CUBANA. También en este último número aparece un trabajo de Carlomán que inaugura la sección ARTES ESCÉNICAS: Teatro a dos manos.

(Antes de continuar desgranando este rosario, quiero mencionar a los otros compañeros del departamento que respondieron a mi solicitud: Guillermo Orozco, Rafael Limia y Jesús Figueroa, en distintos momentos).

Dejé a Lino Verdecia aparte porque él tuvo la idea de que publicáramos un cuento (El ciego, de Soler Puig) con dos trabajos sobre ese cuento: uno del propio Lino y otro mío. El No. 6 publicó este conjunto y la TERTULIA se enriquece con un género literario nuevo. También en este número irrumpe RAMIRO Herrero con su primer trabajo sobre el teatro de relaciones (que salió en dos partes). Aquí tengo que detenerme nuevamente, porque Ramiro se hizo cargo de esta sección: publicó 17 trabajos. Unos meses antes de fallecer el 3 de enero de 2012, había dejado tres artículos, que fueron publicados en los números 43, 44 y 45, los dos últimos póstumamente. La VENTANA del No. 45 hace un recuento del paso de Ramiro por la revista.

En el No. 9, llega un trabajo sobre PSICOLOGÍA, de Modesto Ramos. (Hubo un tiempo en que la sección se llamó PSICOLOGÍA Y SOCIEDAD, hasta que finalmente decidimos integrarlo todo en una sola).

Cubierta del noveno número de la revista Viña Joven

Aquí en el No. 9, tengo que detenerme nuevamente. Faliero se enfermó de cáncer y en octubre de 2001 concluyó aquí su misión. Falleció en Sao Paulo el 9 de octubre de 2005. El No. 25 contiene la nota de despedida redactada por el P. Carlomán, y en el No. 50, Carmen López y yo intentamos reflejar su obra en el trabajo La huella de Faliero en Viña Joven.

La sección LENGUAJE Y COMUNICACIÓN fue inaugurada por Rosa Rodríguez con un trabajo sobre toponimia santiaguera en el No. 13. Pero luego en el campo lingüístico tomaron la batuta Darío Muñoz y su hijo Alex a partir de los números 23 y 24, respectivamente, hasta el sol de hoy, mientras Rosa fundamentalmente ha colaborado con trabajos sobre literatura.

El No. 20 introdujo un cuento para niños de Yvette Vian Altarriba (por gestión de su sobrina, la querida Janet Ortiz).

Una fuente muy importante de materiales para la revista fue el concurso literario. El cuento La cineasta, de Pedro Armando Junco López, es el segundo cuento publicado en la revista. Apareció en el No. 23 y fue ganador del II Concurso. Luego, desde los concursos, se han incorporado a la TERTULIA otros géneros: relato, testimonio y crónica, además de los habituales: poesía, ensayo, artículo y cuento.

El Salón de Arte Religioso también ha nutrido a la revista. Algunos de sus jurados, especialmente Janet Ortiz y Antonio Fernández Seoane, se enamoraron del proyecto y devinieron colaboradores de Viña Joven, sobre todo Tony. La revista ha divulgado muchos catálogos incluyéndolos en sus páginas y ya es tradición que el primer premio ocupe sus cubiertas, aunque otras obras procedentes del salón y de exposiciones personales, también han desempeñado este papel.

Hasta el No. 40 la revista se publicó sin licencia. El 17 de septiembre de 2010, la revista quedó debidamente asentada en el Registro Nacional de Publicaciones Periódicas. La alegría de Carlomán fue tal, que la publicó en el reverso de la cubierta del No. 41.

Este es a grandes rasgos el camino de Viña Joven hasta hoy. Para mí, un verdadero milagro.

Muchas gracias.

 

Palabras leídas por Mirtha Clavería Palacios en el panel por los veinte años de Viña Joven

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