Padre Yosbel Lazo: «Me hice sacerdote para poder acompañar a este pueblo de Cuba»

Una impertinente llovizna invernal sirvió de fondo a la primera edición de El patio de los sueños en este nuevo año. Esto, sin embargo, no fue óbice para acompañar al padre Yosbel Lazo Cordero, invitado muy especial a propósito de haber sido declarado el 2020 como Año misionero.

Era de esperar entonces que, ante la presencia de quien se desempeña (además de sus funciones al frente de la parroquia San José Obrero) como Director de las Obras Misionales Pontificias en Cuba y Responsable de la Comisión de Misión de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba; el tema de las misiones y, en especial, las expectativas para este año y la próxima celebración de la II Asamblea Nacional de Misiones, signara buena parte de la conversación.

«Todo lo que tenga que ver con la misión es algo que me toca en lo más personal, en lo más íntimo de mi vida sacerdotal», afirma el padre Yosbel, y es algo que se nota nada más verlo hablar, referirse al trabajo en los campos santiagueros, al trabajo con los niños y jóvenes, a la extensión del evangelio a las comunidades y los barrios, con las casas misión.

En este sentido, el padre Yosbel no dudó en resaltar la importancia de los laicos para la Iglesia y la misión: «Contamos con los laicos no como colaboradores pasivos, sino como colaboradores activos en la obra misionera. Si no fuese por los laicos misioneros, no se podrían atender tantas comunidades ni parroquias; ellos son agentes que se duplican en la vida misionera y evangelizadora de la Iglesia».

Padre Yobel Lazo en El patio de los sueños. Foto: Carlos Javier Álvarez

Preguntado sobre sus sueños para el futuro, una vez más el padre Yosbel no duda en responder: «Siempre le pido al Señor que me ayude a perfilarme en el camino misionero. Mi sueño, que se une un poquito a la vocación, a lo que he sentido que ha sido llamada de Dios para mí; que mi vida siempre esté proyectada en el camino misionero”; para luego añadir, «otro sueño es que siempre le pido a Dios la gracia de poder ser sacerdote aquí, en mi tierra. Me hice sacerdote para poder acompañar a este pueblo de Cuba».

De esta manera, dedicando su espacio al Año misionero, El patio de los sueños cumplió sus primeros tres años de vida. Y en este aniversario, también hubo música, con la actuación especial del coro parroquial, entonando canciones dedicadas al tema escogido. Asimismo, estuvo presente la narración oral de Georgina Soler, las notas curiosas ofrecidas por el anfitrión José Orpí, y un exquisito regalo llegado desde las suaves notas del violín de Alberto (Dúo Imagen).

Buena manera, sin dudas, de comenzar este nuevo año.

Vista de El patio de los sueños. Foto: Carlos Javier Álvarez