Oficio de estibador (Poesía)

Oficio de estibador

Mi padre fue estibador en la fábrica de piensos

le llamaban El Indio

no supe de su generosidad

los préstamos interminables

los corrales de puercos y las crianzas de patos.

 

Me gustaría conocer los brazos

la nariz

la boca

la cara

de mi padre.

Mi hermano, tres años mayor que yo

lo recuerda,

supo su rostro

del sabor de los dulces de coco

que tendía sobre las hojas de plátanos.

 

Septiembre 2, 1986

una llovizna pertinaz

los gritos desordenados de mi madre

una azucena en los bolsillos

de las camisas de mi hermano y en la mía

la bicicleta de mi padre

arrollada en la carretera.

 

Heredé la profesión de la estiba

el polvo en la nariz y el estornudo.

Tuve un padre, le llamaban El Indio

era generoso en exceso.

 

 

Dos corazones

Han puesto dos corazones

en un plato.

Muy cerca el perejil para el adobe.

 

Dos corazones heridos de muerte

cuchilladas en el centro

profundas y alargadas.

 

Hoy vamos a almorzar tú y yo.

 

 

Desayuno

Una muchacha con chancletas rotas,

short y pelo amarrado por un tira

Niño descalzo y sin camisa

Muchacha y niño en las primeras horas de la

mañana

en la carretera.

La muchacha mira el molino cuando el niño

señala

el viento impulsa el aspa

caminan.

La muchacha descubre una guayaba.

Corre a atraparla.

El niño queda rezagado.

La muchacha salta

una dos tres veces

Da un salto con más impulso y no llega

Agarra un palo y golpea,

la guayaba sigue allí.

El niño busca una piedra,

ella lanza

la guayaba cae en el primer intento.

La muchacha vuelve a dejar rezagado al niño

muerde la guayaba hasta la mitad.

El niño llora.

 

 

Dos mujeres sentadas

(en restaurant chino)

Mano izquierda sobre mano izquierda

Los ojos fijos

en los ojos de la otra

un papel lanzado contra la cara en juego

como se enamoran los niños.

En el salón del restaurant

se prohíbe fumar ciento por ciento

dice la china y retira las botellas vacías.

Dos mujeres salen a fumar a la calle

no aceptan las reglas.

Esto es la pasión, dice una.

Enciende una fosforera,

la pone cerca del dedo, y la apaga.

 

Yunier Riquenes

Yunier Riquenes

Yunier Riquenes García (Jiguaní, Granma, 1982) Licenciado en Letras por la Universidad de Oriente. Narrador, poeta y escritor radial. Miembro de la AHS y la UNEAC. Es egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio-Beca Razón de Ser, La Habana, 2005. Primer Premio Concurso Mangle Rojo. Isla de la Juventud, 2007. Beca de Creación Fronesis, novela, 2008. Premio Pinos Nuevos, La Habana, 2009. Premio La isla en peso. Guantánamo, 2010. Beca Prometeo de La Gaceta de Cuba, La Habana, 2011. Premio Regino Botti, 2015. Ha publicado: La llama en la boca. Cuento. Ediciones Bayamo, Colección Guardarraya, 2004; Los cuernos de la luna. Novela. Ediciones Bayamo, Colección Guardarraya, 2006; Quién cuidará los perros. Cuento. Ediciones Santiago, 2007; Lo que me ha dado la noche. Cuento. Editorial Oriente, 2007; Claustrofobias. Poesía. Editorial Letras Cubanas, 2009; Las respuestas de Soler Puig. Compilación de entrevistas. Eds. Santiago, 2010; Claustrofobias, selección, Editorial El perro y la rana, Capítulo Apure, Venezuela, 2011; La espalda marcada. Cuentos. Editorial Letras Cubanas, 2015; Las formas del amor. Cuento. Ediciones Santiago, 2015; entre otros. En la actualidad lidera el proyecto Claustrofobias, de Promociones Literarias (www.claustrofobias.com).

 

Con los poemas presentados aquí mereció el Primer Premio del XIII Concurso Literario Viña Joven (2015)

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