Inaugurado XVIII Salón Nacional de Arte Religioso

Con las palabras de bienvenida del párroco de la Parroquia Santísima Trinidad, P. Miguel Fernández Fariñas c.m.f., dio inicio la Velada de Premiación e Inauguración del XVII Salón Nacional de Arte Religioso, la noche de este 21 de diciembre de 2017.

El también director del Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret, dedicó los primeros minutos de su intervención a recordar al P. Carlomán Molina Echeverri c.m.f. y a la curadora Janet Ortíz (1956-2016) gestores e impulsores de los Salones de Arte Religioso Para ellos pidió una oración y un aplauso, que el público presente ofreció de pie.

El P. Miguel agradeció a los artistas participantes, y reconoció la difícil tarea que enfrentan, por partida doble, al enfrentarse a mundos tan complejos como son las artes plásticas y la religión.

Los presentes rindieron tributo al P. Carlomán y la curadora Janet Ortíz

Luego de las palabras de bienvenida, artistas, familiares, invitados y miembros de la parroquia en general, pudieron disfrutar del arte coral de Vocal Ángelus, con cuatro piezas que hicieron honor a estos tiempos de Navidad que se viven.

Acto seguido, diversas instituciones culturales y religiosas de la ciudad, hicieron entrega de premios colaterales a las obras participantes; justo antes de escuchar las palabras de Antonio Fernández Seoane, Crítico de arte, curador del XVIII Salón y Presidente del Jurado; quien se refirió a la actualidad de los salones de artes plásticas en nuestro país; y donó a instituciones locales, incluida la Biblioteca Janet Ortíz, un ejemplar de la del libro Ravenet, un acercamiento a la obra del pintor cubano Domingo Ravenet.

También hubo un momento para reconocer, a nombre del Centro Cultural Claret, a los miembros del jurado que tuvo a bien evaluar las más de setenta obras presentadas y las 48 piezas seleccionadas para participar del Salón; y el cual estuvo conformado por: Antonio Fernández Seoane, Lázara Menéndez, Delia María López Campistrous, Vivian Lozano Caballero y María Caridad López Campistrous.

Antonio Fernández Seoane lee el acta del jurado

Finalmente, el Presidente del Jurado dio lectura al Acta de Premiación y se conoció que fueron otorgadas Menciones a:

  • A ti levanto mis ojos(Fotografía en impresión digital), de Valentín Sanz (Santiago de Cuba)
  • El grito 2 (Dibujo a tinta/ cartulina), de Luisa María Serrano, Lichi (Sancti Spíritus)
  • Para ilustrar un cuento infantil de Navidad(Grabado en xilografía/ cartulina), de Yailén Seilén Sosa (La Habana)

y que:

«Por lograr una forma escultórica de singular belleza artística a partir de un ensamblaje en metalestería artesanal, en la que se observan toda una serie de elementos de evidente simbolismo religiosos y de caracteres sociales populares, que trazan un discurso coherente al título que la distingue», se otorgó el Tercer Premio a la obra La mano de Dios, de Jorge Luis Ávila Velázquez, de La Habana;

«Por la impecabilidad técnica de un dibujo a carboncillo y sanguina/cartulina, que se transforma, a partir del símbolo de Cristo como Salvación de la Iglesia utilizado en una composición paisajística que denota un alto vuelo artístico y por el singular tratamiento de su narrativa visual», se otorgó el Segundo Premio a la obra S/T, de Ricardo Silveira Miró, de La Habana.

A su vez, el jurado decidió declarar DESIERO, el Primer Premio de este XVIII Salón Nacional.

Al respecto, el también Vicepresidente de la Asociación de Artistas Plásticos de la Unión Nacional de Escritores y Artistas (UNEAC), Fernández Seoane, expresó:

«Desafortunadamente, el dieciocho Salón Nacional de Arte Religioso no se ha comportado a la altura de otras realizaciones, si establecemos esas comparaciones, que siempre son obligatorias. Por ejemplo, el haber dejado el Primer Premio desierto, ya está anunciando algo. Específicamente el Salón no tiene ningún elemento en contra, sino que es una situación nacional que se está presentando con todos los salones nacionales, provinciales, incluso municipales de artes plásticas».

Asimismo, brindó algunas premisas a tener en cuenta para el futuro:

«Hay aciertos, por supuesto, y desaciertos; las obras premiadas lo están diciendo; pero hay que trabajar más puntualmente para que artistas de primer nivel, como decimos, puedan venir. Si bien no a competir, sí a estar como artistas invitados. Su sola presencia podría prestigiar el Salón. Estamos próximos, (nos faltan solo dos años) al vigésimo Salón Nacional de Arte Religioso. Yo pienso que habrá que tomar fuerza para el diecinueve y llegar al veinte con un Salón rutilante, con un Salón soberbio, y que pueda decir más todavía de lo que ha dicho en esta historia sistemática, reiterada, de un Salón que, si se ha suspendido, ha sido por elementos extra artístico y extra oficiales de la institución, como por ejemplo el número trece, cuando el ciclón Sandy (que había que suspenderlo, por lógica); o como pasó con el diecisiete, que después de haber tenido un largo período de temática abierta, regresa a una temática cerrada y una temática que fue muy difícil: arte, religión y ecología; y los artistas no dieron en el centro, no entendieron bien, no supieron interpretar, no supieron hacer las exégesis y por eso se tuvo que suspender. Pero esto no es privativo del Salón de Arte Religioso, vuelvo y repito, esta es una situación que se está experimentando a nivel de país, y sabrá Dios cuáles serán las causas que puedan estar incidiendo en esto. Al menos este Salón Nacional de Arte Religioso tendrá que trabajar puntualmente con los artistas que han sido sistemáticos, con los artistas noveles, emergentes, y con los artistas de renombre también. Por esta galería han pasado (y no por el Salón, sino en otras exposiciones) artistas muy relevantes: a ellos hay que traerlos. ¿Cómo vamos a trabajar?, ¿cómo lo vamos a lograr?, no sé; pero esa sería la égida segura de este Salón, en vísperas ya del número veinte, para el que, creo, habrá que “tirar la casa por la ventana”»

De esta manera quedó inaugurado el XVIII Salón Nacional de Arte Religioso, y desde ya, la vista está puesta en la edición XIX, en el venido 2018.

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