Cuando Chuchi nos descubre

Del carisma de Jesús Martínez, o mejor, Chuchi, no nos quedaba dudas. Su nombre, su persona por sí solo conjura. Solo así es posible vencer un torrencial aguacero, de esos que en Santiago de Cuba disuaden de salir a la calle al más aventurero. Lograr que a la hora acordada, en el patio del Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio María Claret estuvieran reunidos tantos rostros conocidos, y otros nuevos, convocados por la primera muestra fotográfica de quien desde hace tiempo ya, se ha convertido en amigo indispensable para el Centro Cultural.

Cuando te descubro, es más que un título, es una invitación que un matancero enamorado de esta ciudad caribeña hace a quienes la habitamos, para mirarla con otros ojos, desde otra perspectiva, redescubrirla desde sus perfiles, sus columnas, sus ornamentos.

Es Santiago de Cuba, nuestro Santiago y el de Chuchi. Son sus edificios, pero… ¿por qué la duda, por qué el desconcierto? Chuchi nos provoca: nos ofrece una ciudad que de tan cotidiana, se nos confunde en la memoria. En los ángulos escogidos, en los detalles, está la catedral, el Ayuntamiento, la casa de Diego Velázquez, el hotel Santiago, y otras edificaciones que, de tan habituales, se nos desdibujan en la rutina.

Mérito del fotógrafo, sin dudas, que ha aprendido a mirar desde su lente, lo que solo es visible con el corazón.

Vista de la museografía. Foto: Mirtha Clavería

PALABRAS INAUGURALES DE LA EXPOSICIÓN «CUANDO TE DESCUBRO», DE JESÚS MARTÍNEZ (CHUCHI)

Decía Platón: «La belleza es el esplendor de la verdad». A partir de aquí comentaré mis reflexiones acerca de las creaciones fotográficas de Jesús Martínez, matancero cautivado por la ciudad del sol infinitamente caliente. En esta ocasión nos estimula a redescubrir complementos que forman parte de nuestro legado histórico y arquitectónico, propio de esta villa de varios siglos.

De manera inteligente y serena, entre luces y sombras, entre líneas y formas, Jesús logra concertar imagen y objetivo para comprometer instantáneas que nos regocijan el alma, nos convoca a acertar y exclamar, a suspirar no por los escondites, sino de frente a la imagen captada.

Un mundo de cosas sentimos en las fotografías de Jesús, un mundo de cosas nuestras, edificios que cuentan sus historias, que hacen historias, son las manos de aquellos hombres notables que han dejado  su legado en el arte, Jesús de manera convincente y artística ofrece la otra mirada a Santiago de Cuba.

Le ofrezco mi respeto y propongo que no aleje su cámara de esta villa, pues existen arcanos insospechados que necesitan luz, aun Cuando te descubro queremos seguir reviviendo con el arte del lente.

MSc. Luisa María Ramírez Moreira

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