Viña Joven 74: Con la escucha del corazón y el aprender a mirar

Primera confesión: Estoy contagiado. Y de amor, sólo de amor, cuando dispongo de esta nueva oportunidad al presentar el No. 74 de una publicación ya sostenida en el tiempo y desde el tiempo, gracias a los buenos oficios y voluntades de quienes la representan. Estamos ya ante un notorio recorrido de páginas, que con sobriedad y profesionalismo nos han brindado conocimientos y renovación de conocimientos, a través de una diversidad temática y de perfiles que ha ensanchado el espectro de lectores cada vez más crecientes en número y procedencias. Segunda confesión: Por todas estas razones facilitadoras del crecimiento,  siento placer por estar contagiado como uno más de esos lectores y promotores fieles de una viña que no cesa de brindar cosechas del bien.

Manuel Gómez Morales tuvo a su cargo la presentación del nro 74 de Viña Joven

De modo que me acerco a esa ventana diseñada para el lector, que es la primera sección del sumario de la revista, y entra la luz cuando se accede al “Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales”, realizada el 24 de enero del presente año. “Escuchar con los oídos del corazón” es la clave meridiana que recomienda el Papa, quien alerta cómo el verbo escuchar “es decisivo en la gramática de la comunicación y es condición para un diálogo auténtico”, en momentos que se manifiesta una pérdida de esta capacidad en las relaciones de la cotidianidad, algo contradictorio en las circunstancias actuales del podcast y el chat audio, que viene afectando no sólo los servicios públicos, sino también la interacción de la familia. Y es que cuando se niega la escucha de alguien, por lo general, se deriva la agresividad hacia ese alguien…aparece, pues, la sordera interior que es peor que la sordera física. ¿Acaso en nuestros días no hemos sido afectados  por alguien, que se dice conductor de una reunión o supuesta sesión de trabajo, cuando con un golpe bien sonoro contra su mesa o buró nos arrebata la palabra en público, nos manda a callar o, sencillamente, es su expresión para dar por hecho su criterio y sólo su criterio? Pues de eso se trata, de irrigar la cultura de la escucha. Bien lo apunta el Papa en este texto cuando cita al filósofo Abraham Kaplan, quien expresa que “el diálogo es un duálogo… es “un monólogo a dos voces”. Entiéndase que ello también es razón de supervivencia de nuestra especie. Grata ventana ésta, amigo lector, a la que invito se asome con prontitud por la calidad de la luz y el aire que destila.

Les cuento que pude apreciar en “Claretianas”,  segunda sección de mi revista, la suya y la nuestra, la alta valía histórico- social del artículo “Realidad sociopolítica, cultural y religiosa de Cuba en tiempos del padre Claret”, en su segunda parte, escrito por Jesús Bermejo, C.M.F. Y para ser puntual: recomiendo este estudio sociológico de los años que van del 1851 al 1857; de seguro, nos afiliamos a las advertencias y sugerencias remediales expuestas por el padre Claret, junto a las esclarecedoras acotaciones y puntos de vista del autor citado. El cuadro de época ya arrojaba síntomas como la desmoralización y la deshonestidad, la corrupción, la ignorancia, el juego, el ocio descontrolado, la envidia y la excesiva tolerancia, vicios que nos resultan familiares por contigüidad y herenciano deseada, pero lamentablemente aún vigente. En el texto de Bermejo Jiménez se enfatiza también los efectos que provocaron, en medio de estos males, los terremotos, la esclavitud y sus secuelas inmediatas, el amancebamiento, el deseo desorbitante en ciertos sectores por la anexión con los Estados del Sur de la más cercana Norteamérica y la desacreditación de los clérigos por la insistencia noble de hacer valer su credo.

Asistentes a la presentación de la revista Viña Joven 74

El tercer eslabón de Viña Joven, en su última entrega, es un puente de comunicación artística irrenunciable y bien estimado por la publicación que nos acoge: las artes plásticas. Y en este puente nos reciben las palabras inaugurales del 16 de diciembre del 2021, dichas por el Padre Miguel Fernández Fariñas, durante la apertura de la exposición bipersonal de Reinaldo Pagán y Luis Antonio Rivero, dos reconocidos fieles de la cultura cubana que acudieron prestos y dispuestos ante la imposibilidad pandémica, más que objetiva, de no poder llevar a la práctica visual la puesta del vigésimo primer “Salón Nacional de Arte Religioso”. Una inauguración que reconoció y agradeció a ambos artistas por reverenciar al arte religioso que, al decir del Padre, “nació para vernos el alma”. A continuación,  la Dra. Ligia LaviellePuyés nos obsequia sus “Signos vitales de verbo y carne entre nosotros”, una enjundiosa y aleccionadora disección acerca de cómo apreciar una muestra plástica como la referida. Es visible en este artículo cómo la rigurosidad y los basamentos de una genuina crítica de arte se ponen al alcance de nuestra casa cultural: la comunidad. Y desde este punto focal se accede a los disímiles caminos teologales, a la diversidad religiosa y mucho más allá del ecumenismo, parafraseando así palabras de la autora, quien expresa que tanto Pagán como Rivero “se alzan en el podio de la fe y desde allí exponen pensamientos teológicos” con voz propia. He aquí la presencia de claves armónicas que se complementan y suplementan al unísono, interactúan y se tributan entre sí. Por un lado, Pagán con su “ajiaco gráfico”, pletórico de ironías y sátiras reconstructivas del contexto, y, Rivero con su reverencia hacia lo sagrado con la vista fija en la salvación.

Más adelante, al avanzar en la lectura, que de seguro Ud. hará tan pronto concluya esta presentación, se encontrará con la página 27 donde se halla la sección “Sociedad”. Y tendrá ante sí el estupendo texto de Javier Cascaret Sobrino, quien no solo es artista plástico, realizador de cine, radio y televisión, pues aseguro, junto a otros, que es un escritor- lector de sobradas pero no inútiles dotes. Y en esta ocasión nos da la oportunidad de enriquecer nuestro pensamiento al acceder al Premio “XIX Concurso Literario Viña Joven”, una distinción en la que convergieron otras instituciones con su voto justo, se trata, pues, de su artículo “Aquí, en el pueblo, (no) se escuchan las golondrinas”, El primer atisbo que doy a favor es el manejo sabio de los intertextos y las fuentes bibliográficas que utilizó el autor para legitimar y fundamentar aún más sus criterios, en tanto Javier se desprende con desenfado y nos ofrece un tratamiento sicológico del transcurrir de la sociopolítica internacional, por supuesto incluido nuestro país, con el advenimiento brutal de la COVID 19. Un antes, durante y un después inmediato son analizados sin apasionamientos desmedidos por el autor, por aquí andan las actitudes para enfrentar otra nueva crisis, engendrada nuevamente, y valga la redundancia, por el propio hombre. Entre estas letras se examinan los efectos nocivos  del justificar por justificar posturas y proyecciones en  determinados Estados y el cómo la culpa se comporta en un proceso de internacionalización en el que ésta siempre va a ser del otro, algo así como el típico juego del ping pong, donde la pequeña pelota plástica se devuelve con la paleta una y otra vez para llevar consigo el miedo y la paranoia, y exacerbar la violencia física y el belicismo contra el enemigo que se necesita fabricar. En el texto transita la intención estética del autor en cuanto a “aprender a mirar” y el valor de su pedagogía. Gracias, Javier, en el orden personal te agradezco por carácter transitivo, al ponerme en contacto con la producción filosófica del surcoreano Chul Han. Y para no pecar de olvidos, vaya también el agradecimiento hacia el profesor Pedro Ibrahím González y a Noel Pérez García por colocar a disposición textos tan actualizadores en el chat del ya famoso Club de Lectura Aleph… que, por cierto, sugiero que accedan, pero, mucho más, que sean asiduos a este espacio… Ah!, y me disculpan, es que no puedo evadir esta manía que da la promoción cultural.

Mirtha Clavería, directora de la revista Viña Joven, intercambia cono los presentes

Y para enlazar los dos artículos que forman parte de “Sociedad”, me valgo del empleo de los exergos que hacen. Los aplaudo. En el caso de Javier, pertenece a Plauto, y, en el caso  del M. Sc en Historia y profesor en Formación Teológica, Adrián Tolentino, corresponde a Frank Kafka. Sea este el pretexto, para ponderar cuánto funcionan estos exergos como preámbulo de lo que vendrá y en ello me he detenido por la profusión injustificada de exergos de los que se sujetan ciertos textos para justificar su existencia. Pues, bien, luego de este desliz colateral, también la invitación a la lectura está en sus manos con la presencia en estas páginas de la Primera Mención y Premio Colateral del Centro Loyola: “La condición humana en venta tras la pandemia de la COVID 19”. Relevante artículo a través del cual Tolentino aborda el dimensionamiento actual con la “post pandemia” de tres bienes que ya habían sido enlatados y vendidos por el capitalismo desde los años 70 del pasado siglo: la salud, la educación y la transportación del hombre en función de una mayor velocidad, todo ello basado en principios ya establecidos por el intelecto de Iván Ilich, más conocido, según se señala, como “El profeta de Cuernavaca”. La ramificación de estos principios es examinada por el profesor Tolentino, quien asienta su análisis en los criterios del capitalismo pandémico y la ininterruptibilidad, la condición humana consumible, nuestras relaciones sociales y la religión ante el enlatado pandémico. Al final de esta lectura se verá obligado, de inmediato, a opinar ante paradojas que expone atinadamente el autor: Antes del año 2021 con la presencia de una pandemia todo se paralizaba, mecanismos de control riguroso, vigilancias y encierros identificaban una cuarentena, porque así podía caracterizarse la enfermedad bajo observación científica y se creía que lo inerte facilitaba la posibilidad de sostener lo vivo y el éxito científico. Ahora, la pandemia no es obstáculo, se firman convenios y proliferan los intercambios, es decir, se es productivo a través del mercado virtual y aumentan las riquezas.

Y así, luego de sus elucubraciones, quiero decir, las suyas, arribamos a la última sección de Viña Joven No. 74. Se inicia con el testimonio gráfico de las actas que dictaminan los otorgamientos de las Menciones y Premio, así como la distinción de los finalistas en el pasado XIX Concurso Literario Viña Joven, como también constan las actas de las instituciones que extendieron premios colaterales. A continuación, nos sorprenden nueve décimas en métrica octosílaba, dedicadas a las víctimas de la pandemia Sars- Cov 2.  Y digo nos sorprenden, porque nunca dejará de asombrarnos la maestría de un poeta llamado José FernandoOrpíGalí, conductor del espacio “El patio de los sueños”, que se celebra cada tercer jueves de mes a las 5 de la tarde, una opción que Ud. no debiera olvidar. Proseguimos en estas cuartillas de cierre y vuelve a conmocionarnos el homenaje de veneración, que nunca se agotará, hacia una figura elemental de las letras, al poeta, crítico, ensayista y antólogo Marino Wilson Jay. La profesora Rosa Rodríguez Miniet, colaboradora profunda de esta institución, quien desde su visión de condiscípula en la entonces Facultad de Humanidades, ubicada por aquellos años al lado de la Clínica de Los Ángeles y en lo que después fue sede de la Delegación Provincial del Ministerio de la Construcción, nos ofrece una semblanza que transparenta la materia orgánica que identificaba al poeta reconocido como el de “la memoria prodigiosa”, al poeta que prosigue alumbrando nuestras calles santiagueras y que provocó un sismo poético con su pérdida física. Un punto de giro nos viene con la crónica, la octava en esta publicación, del poeta narrador, promotor y uno de los líderes del reconocido proyecto “Claustrofobias”. Con un aval de escritor bien puntual, YunierRiquenes García, desde sus memorias que lo formaron como tal, nos evoca el universo de placer y de crecimiento espiritual que puede darnos la naturaleza con sus visiones, alientos y colores, en una composición pictórica de sombras y luces, cortezas, árboles, verde y frutos, que el hombre de hoy no sólo suele extraviar, sino lastimar y corromper los troncos que sostienen su casa mayor, la nuestra.

Lectores, ha crecido el viñedo y se expande, bajo la cobija de su aroma y la fraternidad que nos caracteriza hagamos que los gorriones prosigan volando y anidando. Hagamos votos porque la persistencia mantenga la continuidad de esta revista y esa persistenciaen la sinonimia de esta Vida se llama amor.

Muchas gracias.

Manuel Gómez Morales un 13 de septiembre de 2022 en el patio del Centro Cultural y de Animación Misionera “San Antonio María Claret”.