Mirna Figueredo: «Soy un ser apasionado con la vida»

Una niña traviesa en la punta de una loma, juega a atrapar luceros con una telaraña. La niña desciende y el paisaje es otro. Ahora canta y construye un universo de papel, no hay dudas, estamos en presencia de Mirna Figueredo Silva. Poeta, narradora, escritora para niños, cantante, compositora, profesora, especialista en técnicas de origami, en fin, un largo etcétera. Licenciada en Filología por la Universidad de Oriente, ha sido miembro de varios talleres literarios y también de la Asociación Hermanos Saíz. Entre sus premios citamos: el Luisa Pérez de Zambrana, Premio de la Ciudad, Premio Heredia, Regino Botti, Juegos Florales, Premio Oriente. Ha publicado Brevísima historia de ecos y bisontes, Historias del bien querer y del buen jugar, Eclesiastés de la Eva, Muchos elefantes, entre otros. Fue jurado de cuentos en una edición del Concurso Literario Viña Joven. Siempre en acción creativa, no conoce fronteras para componer cualquier figura en origami, por difícil que esta sea. Pídale usted que convierta en papel un sueño y ella, sin inmutarse, lo logrará, ante los ojos estupefactos de sus admiradores. Por ello se halla entre nosotros en El patio de los sueños, para disfrutar no solo de su presencia, que de por sí ya es disfrutable, sino para conocer qué piensa y cuántos sueños fecundan su emoción.

 

Mirna Figueredo (MF): Yo encantada de estar aquí. De verdad estoy contenta de compartir con ustedes. Estoy de acuerdo con todo lo que dijiste, pero hay algo que no podemos dejar de decir: de qué soy maestra. Soy maestra de una meditación que se llama Ascensión de los Ishayas, es algo que en este mismo momento me está apasionando mucho hacer, y siento que tiene mucho que ver y está en consonancia con lo que debe ser, lo que es, mi misión de vida, mi misión divina de vida, que es enseñar a las personas a expandir su conciencia. Es otra de las tantas cosas que hago y soy muy feliz cuando puedo dar un curso y veo que las personas empiezan a pensar y a vivir de otra manera.

José Orpí Galí (JOG): Como todo tiene su punto iniciático, nos gustaría conocer cuál fue la primera llama que prendió en ti el gusto por el origami.

MF: Yo creo que desde niña… De niña yo era muy creativa; hacía mis propias “cuquitas”, porque bueno, mi infancia (como la de los que son contemporáneos conmigo saben) fue con pocos juguetes, con pocos recursos. Pero yo era muy creativa y yo inventaba mis propios juguetes. (…) Como que no me paraba por las limitaciones que podía haber. Cuando llegó el Período Especial, en los años noventa, yo era especialista de literatura en el subsistema de Casas de Cultura, y había que mantener una programación cultural sin recursos, sin presupuestos, sin nada; y había que hacer actividades. Y yo me preguntaba, ¿cómo yo voy a promover la literatura si no hay con qué hacer nada?, con los niños sobre todo. Y me cayó en las manos el primer libro de origami. Gracias a Dios que era en español, porque pueden aparecer en ruso, en japonés, en chino, en taiwanés, en cualquier idioma. Y ahora yo no le tengo miedo a ningún libro de origami, tenga el idioma que tenga, pero si usted no tiene la experiencia es muy difícil que pueda hacer un origami a partir de un diagrama de un libro de eso. Pues me cayó en la mano un libro en español que me regaló Reynaldo [García Blanco]; nunca le pregunté de dónde lo sacó y mejor que no lo pregunte [Ríe]. Entonces me dije, me parece que esto puede funcionar. Me pasé tres días haciendo la primera figura (yo no tuve maestros, así que aprendí sola). Leer un diagrama no es tan fácil, es muy abstracto; es más fácil cuando aprende origami con fotografía o con alguien que te enseñe. Cuando hice mi primera figura de origami, que era un lechuza (no se me va a olvidar nunca), que la regalé muchas veces porque era lo primero que sabía hacer (yo vivo regalando origami a las personas que quiero); me dije, pues sí, creo que he resuelto la situación, el origami me a ayudar a “salir del banco”. Cuando aquello, por supuesto, no había papeles de colores, no había ni siquiera papel bond, nadie tenía papel, pero empecé a reciclar, me volví una especialista reciclando; me busqué un equipo de niños que me ayudaban a reciclar: revistas, libros, de cualquier cosa buscábamos papel. Todo era cuestión de cuadrarlos, y yo los llevaba a una imprenta y los cuadraba; y con esos papeles reciclados yo empecé a trabajar.

Cuando aquello la actividad se llamaba Mochila de sueños, (ahora se llama La peña de Papelina, que ahora mismo vengo de hacer una) y duraba como dos horas y los niños no se querían ir. Así que logré eso. A veces eran demasiados niños para la cantidad de papel que había; pero la actividad se dio muy bien. Entonces promovía la literatura a través del origami, porque el origami me permitía recrear los personajes, los temas, los escenarios de las obras literariasn(…). Pude entrar en contacto con la narración oral, entonces los cuentos se narraban, no se leían.

Mirna y sus origami. Foto Mirtha Claveria

La cuestión de componer viene también por ahí: los poemas los musicalizaba y se los cantaba a los niños antes de leerle el poema. Ya hay por ahí unos cuantos poemas musicalizados (de diferentes escritores). Y ha sido así, para compartírselo a los niños de una manera que sea más agradable, más lúdica, más interactiva.

De esa manera surgió mi afición por el origami. Luego le cogí el gusto y es algo que no puedo separar de mi vida. Cuando viajo, en mi cartera siempre hay papel de colores. (Lo único que le hace competencia al origami es la meditación, porque en realidad la meditación para mí es muy importante). Entonces, para mí no hay cola larga, ni reunión aburrida, ni nada de eso. El tiempo, perfectamente puedo dedicarlo a hacer origamis (invento mis propios origamis también), o medito. En fin, ya no le tengo miedo al tiempo, porque nunca me va a sobrar el tiempo; al contrario, yo quisiera tener tres o cuatro veces el tiempo del que dispongo ahora; porque es como que tengo varias vidas en una sola y quisiera hacer todo lo que mi corazón desearía. Entre ello la literatura… hay muchas otras cosas que también requieren de tiempo y pasión.

JOG: Siempre que te vemos, surge una lógica de relación con otra persona de intenso poder de creación a quien todos conocemos y admiramos. Por supuesto me refiero a Reynaldo García Blanco. ¿Qué puedes decirnos sobre la empatía que han establecido ambos?

MF: Es que coincidimos en muchas cosas. Reynaldo no solo es un gran creador, sino una persona con una sensibilidad exquisita y una ética intachable, que me ha dado grandes lecciones de ética, ha sido un gran maestro en mi vida. Y ya tenemos 27 años de casados, en abril serán 28. Y también hay algo muy importante entre nosotros: el respeto. Nosotros nos respetamos mutuamente muchísimo; respetamos también las decisiones de cada cual. Podemos tener un criterio respecto a algo que elija hacer mi pareja, pero jamás cuestionar, jamás impedirlo. Se tú, has lo que crees, lo que tu corazón cree que es. A veces nos hemos movido en medios que no son los mismos, es decir, coincidimos mucho en los medios literarios, artísticos, pero no así, por ejemplo, en el medio de la espiritualidad. Pero él respeta ese espacio mí, él respeta mi tiempo de dedicar a la meditación a la espiritualidad, de irme a otra provincia a impartir un curso. Todo eso él lo respeta, y ese respeto es fundamental. Ha sido fundamental para nosotros. Y también un poco el siempre pensar en el otro; es decir, yo decido, pero el otro existe. Y yo puedo tener muchas pasiones, muchas cosas importantes por hacer, pero él es una de las cosas más importantes de mi vida y está ahí. Entonces esa interacción es continua. En la creación también: no nos “pasamos la toalla”, no somos muy complacientes el uno con el otro, cuando escribimos algo nos lo compartimos y somos realmente imparciales. Es la mejor manera de que el otro brille con su luz propia.

Mirna y José Orpí. Foto: Mirtha Claveria

JOG: Montañas y pizarras marinas; luz intensa y calor (permanente). ¿Qué significación especial tiene para ti la ciudad de Santiago de Cuba?

MF: Como yo siempre he estado apasionada con la luz, me parece que esta es una de las ciudades más luminosas que yo he conocido en mi vida (y he estado en unas cuantas, no solo aquí en Cuba). A mí me apasiona la luz en Santiago de Cuba. La luz me sorprende continuamente, es algo inusitado que continuamente está creando una nueva ciudad, en dependencia de qué lado está la luz. Para mí es una ciudad muy luminosa, pero además es una ciudad que no se parece a otras, una ciudad con su personalidad propia, con su sabor propio. Es un entorno muy particular. En ese sentido me gusta mucho mi ciudad. Hay ciudades muy lindas por ahí, ciudades preciosas, pero que se pueden parecer a cualquier otra ciudad turística, o cualquier capital por ahí. Yo pienso que Santiago es una ciudad peculiar, porque su misma topografía tan irregular ayuda a que así lo sea; es una ciudad de la que nos aburrimos nunca, siempre hay nuevas cosas que explorar, cosas que descubrir; siempre está cambiando. Y además su gente es muy especial también. Los santiagueros y las santiagueras somos seres con un carisma, con ese goce, esa alegría que contagia; que podemos poner en serio para las tareas, pero sin perder el gracejo, y eso es importante en la vida. Los santiagueros continuamente me están dando lecciones.

(…)

JOG: En la más reciente edición del concurso [de la canción infantil] Cantándole al sol, Mirna ganó premio…

MF: Hace tiempo quería participar en Cantándole al sol, porque tengo unos cuantos textos musicalizados, y me gusta también componer, pero siempre me enteraba tarde de la convocatoria, nunca llegaba a mis manos. Y esta vez, gracias a una poetisa baracoesa, Tula, lo supe con tiempo. Pero entonces me pedían background, y los que tenían eran los dos temas del proyecto: dos canciones que compusimos (…) para el proyecto. Y es que Universo de papel iba a tener su propio programa de televisión; el proyecto de programa fue aprobado por La Habana; y es que se quería que el programa fuera grabado aquí pero para su trasmisión nacional. Pero todo eso se diluyó un poco, (…) y ahí se quedó eso. Yo tengo esperanzas de que en algún momento pueda hacerse, porque era un programa muy educativo, un programa que promueva la literatura y al mismo tiempo promueve el arte del origami; además de que siempre hay mucha espiritualidad en todo lo que yo hago con niños. (…) Y para eso fue que creamos esos dos temas que iban a ser el de inicio y el de cierre. Y entonces se quedaron como temas del proyecto; lo utilizamos al principio y al final de nuestras actividades. Tuvimos suerte en esta edición… no es suerte, es que esas canciones la escribimos con mucho amor. Una ganó el Premio de Interpretación, que es «Universo de papel», que la canta ella [llama a la niña que interpreta la canción, Dailén Iglesias Lorenzo], y Leo, defendió Vamos a la vida, que la canción con la que siempre cerramos y resultó premiada como Composición; y es una canción que explica mucho cómo yo quisiera que fuera la infancia, llena de alegría y de amor sobre todo.

JOG: Si te dieran la posibilidad de la reencarnación, ¿en qué animal y en qué persona te gustaría volver al mundo de los vivos?

MF: ¿Tiene que ser un animal? Creo que nunca es para atrás; aunque hay animales que para mí son especiales, y estoy persuadida de que vinieron de otros lugares donde la vida es mucho más armoniosa y las personas son más iluminadas. Entonces, si es así, sería un cetáceo, sería una ballena, o un delfín.

JOG: ¿…y qué persona?

MF: (…) Mira, yo estos feliz con quien soy. Si tengo que volver vuelvo y volvería cuantas veces fuera necesario, porque esto apasionada con la vida. Soy un ser apasionado con la vida. (…) Admiro a muchas personas, a muchos seres que para mí son imprescindibles porque me inspiran continuamente para actuar, para decidir en mi vida, esos seres están ahí y claro que los admiro, pero cada cual tiene su camino, sus metas a lograr y su misión en la vida. Cuando vuelva, vuelvo [a ser ] quien debo ser, con la misión que debo realizar.

JOG: Falta una diosa en el Olimpo que preside Zeus, y eres tú la elegida para completar la nómina. ¿Qué poderes te gustaría que te fueran atribuidos para beneficio de los mortales?

MF: [Ríe] Bueno, pues serían las “clari”. ¿Saben lo que es las clari? Clarividencia, clariaudiencia, clarificencia… Esos poderes que no son divinos; hay muchos seres humanos que han estado en el mundo, en la Tierra; maestros que los han tenido. Pues yo aspiro a tener alguna vez al menos uno de ellos.

Mirna en El patio de los sueños. Foto: Mirtha Claveria

JOG: ¿Qué sueños le quedan a Mirna por cumplir?

MF: Siempre va a haber ¡muchísimos sueños! Pero, ha cambiado mi relación con los sueños, ¿ves? Sueños pero estoy aquí; aquí y ahora, presente. Estar presente es la mejor manera de estar vivo, de hacer algo por la vida y por lo demás. Sueños siempre voy a tener. Y yo, por supuesto, tengo un gran sueño; un gran sueño altruista, y es que deseo ver que las sociedades humanas sean más amorosas, solidarias, menos egoístas; que el dinero no sea la moneda de cambio, que no existan monedas de cambio; el dinero sencillamente no hace falta, ni los bancos, ni nada de eso. Para mí es más importante que tú hagas las cosas que te apasionan ser y con lo que haces estás brindando un servicio, y a la vez por ese servicio recibes otros servicios y de esta manera todo sería un dar y recibir continuo. Para mí esa es la perfecta sociedad, y no es una vuelta atrás. Pienso que el futuro va a tener que ser de esa manera; porque el dinero en realidad es una ilusión, es un objeto, es un papel, es algo que muchas veces no está siquiera respaldado en el banco por oro. Mi sueño es ese, esas sociedades en la que cada cual tenga todas las posibilidades para desarrollar sus potencialidades; pues somos seres con infinitas potencialidades y posibilidades expresivas, artísticas y de cualquier otro tipo. Que esa sociedad nos permitiera a cada uno desarrollarlas así, libremente, de la mejor manera posible.

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