Desde México, con Cuba en la sangre y en el corazón

En julio de 2013 se inauguró en las galerías del Centro Cultural y de Animación Misionera San Antonio Claret (CCAM) la exposición Procesión del silencio/Procesión de la Virgen, un acercamiento a dos “auténticas tradiciones de piedad popular en México y Cuba”. De la mano del padre Catasús, esta exposición significó el primer encuentro del CCAM con la obra del matrimonio conformado por Nelia Torres y Eduardo Aguilera, Lalo. Significó, además, el inicio de una larga y fructífera relación de trabajo y amistad con estos dos mexicanos que llevan a Cuba en la sangre (Nelia) y en el corazón (ambos).

En 2017, Nelia y Lalo expondrían por segunda vez en las galerías del CCAM. En esa ocasión, la muestra Dos miradas a una catedral primada, nos recordaba desde la fotografía que la catedral santiaguera “es más que muros”; y lo sigue recordando, pues la exposición bipersonal regresa en estos días al Salón Juan Pablo II de la primada catedral para celebrar los 500 años de su erección.

Nelia y Lalo

Un año después, Nelia extendió la colaboración con el Centro Cultural al ámbito de la literatura, cuando publicó en el número 63-64 de Viña Joven un artículo que nos acercaba a la vida y obra de su bisabuelo Cayetano de las Cuevas Galán, eximio violinista santiaguero de finales del siglo XIX. Lalo no se quedaría atrás, y en 2019 se estrenó también en las páginas de Viña Joven 67, con un homenaje a “Eusebia Cosme, la suave rosa olvidada”.

Para el año 2020, Nelia y Lalo tenían programada una nueva exposición bipersonal en los espacios del CCAM, como muestra colateral a la II Semana de Arte Sacro. Sin embargo, la pandemia de Covid-19 lo impidió.

Dos años después, quiso la Divina Providencia que el matrimonio regresara a su Santiago de Cuba —cargados de ideas y proyectos como siempre—, justo con el reinicio de la programación habitual del Centro Cultural. Ante esta oportunidad, aprovechamos la oportunidad para invitarlos a El patio de los sueños y ellos, cómo no, accedieron a compartir sus historias de vida, su pensamiento y sus sueños con la parroquia de la Santísima Trinidad.

Así, de la mano de José Orpí, conocimos un poco más de este matrimonio a quienes la fotografia unió para siempre en un camino común, en el que han compartido no solo el amor por el arte, sino también por las luchas sociales, por la cultura popular tradicional, y por Cuba, en especial, por Santiago de Cuba.

Vista de El Patio de los Sueños

Toda una vida se pudiera conversar con Nelia y Lalo. Hay pasión en cada frase, hay amor. Y eso se hace evidente en sus gestos, en el tono de la conversación, y se explicita cuando Orpí le pregunta por sus sueños.

Lalo, con la picardía de sus ojos achinados, dice que espera que la Muerte lo sorprenda con la cámara en la mano, tomando fotos, haciendo arte. Nelia, que lleva su doble nacionalidad como un estandarte que ondea al viento, visible, orgulloso, pide por Cuba, por su segunda Patria, la de sus ancestros, porque todos trabajemos para hacerla grande.

Para ellos, como mejor regalo, agradeciendo su obra y su complicidad, el arte: la música de Fito Iglesias y la maestría del narrador oral Elio Salas. Manzanero, Lorca, Cos Causse y Heredia. Cuba. México. La amistad y el amor.